Como su nombre lo dice, el santuario esta dedicado a la Virgen de Guadalupe de quien Fray Antonio era muy creyente. Cuando el manda construir el templo, también da dinero para levantar 158 casas (conocidas en Guadalajara como las «Cuadritas»), que eran para la gente de muy escasos recursos y que además las rentaban por precios meramente simbólicos. Ellos fueron los primeros pobladores (576 personas para ser exactos) de lo que es el barrio del Santuario. Desgraciadamente de esas famosas «Cuadritas» tan sólo queda la fachada de una, de la cual mostrare la foto en el próximo post.

Además que el barrio del santuario es uno de los más icónicos de Guadalajara, tanto así que tendré que hacer una reseña aparte de esta y hablar con más calma de su historia que por cierto es ¡muuuy interesante!

Un poco de la historia de El Santuario de Guadalupe

El Santuario de nuestra señora de Guadalupe se comenzó a construir el 7 de Enero de 1777, con un estilo Churrigueresco, tan solo tardaron 4 años en construirlo (un tiempo que yo considero rápido dada la magnitud del templo).
Su construcción fue gracias a uno de los benefactores más grande que ha tenido la ciudad de Guadalajara, Fray Antonio Alcalde y Barriga. Se encuentra ubicado en la Av. Alcalde y Juan N. Álvarez en pleno centro histórico.

Entrar al Santuario impone, si te detienes en la puerta y miras sus altos techos, te llenas como de paz, tal vez sea porque fuí a una hora en la que no había misa por lo que pude recorrerlo de manera tranquila y con mucha curiosidad.

Solamente he entrado dos veces a este templo, alguna vez como creyente y en esta para poder hablarles de el.

La fachada esta hecha con cantera amarilla de la barranca de Huentitan y por dentro tiene unos pilares que asemejan mármol, el color tinto predomina en las paredes que hacen mucho contraste con el color oro de los detalles en las cúpulas y sobre todo en el altar.

Justo en el altar principal hay una pintura hecha por José de Alcíbar en el año 1779 y a un costado esta la tumba o el nicho de Fray Antonio Alcalde que descansa justo en este lugar. (En esta ocasión te invito a que visites mis redes sociales para que puedas ver las fotografías que tome y te des una idea de todo lo que te estoy contando).

Imágenes de su interior

Su fiesta principal es el 12 de diciembre que es el día de la virgen de Guadalupe. Aquí en Guadalajara se acostumbra llevar ese día a los niños y niñas vestidos de indígenas, para conmemorar de esta forma la memoria de Juan Diego que según la leyenda fue al que se le apareció la virgen. Muchos lo hacen por fé o tradición y otros por agradecimiento, pues de esta manera pagan sus mandas.

Como en casi todos los templos los panteones se encontraban en los atrios, así fue también en el santuario que era llamado el cementerio de Guadalupe, pero conforme pasaron los años este cementerio desapareció cuando construyeron el jardín, que duro mucho tiempo con el nombre de «Jardín Hidalgo» por tener una estatua de Miguel Hidalgo y Costilla. Cuando esta estatua fue destruida a pedradas por unos vagales, el jardín fue renovado y llamado Jardín del Santuario. (Dicen que cuando el jardín se construyó y cavaron, sacaron algunos cuerpos de personas que habían estado enterrados en el antiguo cementerio pero… no esta comprobado tan solo es una leyenda.)

En épocas anteriores en este jardín era una tradición quemar 12 castillos el día 12 de Diciembre para festejar a la «Morenita» (como muchos le dicen de cariño). Se llevaba música y se armaba una gran vendimia alrededor del jardín.
Actualmente ya no se queman los castillos pero si se sigue la tradición de llevar música y la vendimia.

La gastronomía que lo acompaña

Por fortuna aún no desaparecen aquellos vendedores de los muy conocidos «buñuelos del Santuario» (Que es una masa de harina, que se estira y se fríe en aceite, te los sirven en un plato hondo porque los bañan en un tipo jarabe, hecho a base de Tejocote, guayaba, clavo y piloncillo) que se siguen vendiendo en el jardín y de los cuales me declaro SUPER FANATICA. Obvio cuando fuí a tomar fotos de este lugar, me comí el mío. Si algún día pueden probarlos ¡Haganlo! los pueden acompañar con un atole de chocolate o como lo conocemos aquí con un «Champurrado».

Mi mamá (Q.E.P.D.) nos traía aquí de niñas y nos compraba nuestros buñuelos así o enmielados. Imagínense que tan antiguos son que la persona con la que llegue a comprar el mío me platico que tienen en ese lugar vendiendo 80 años, bueno… su mamá (que por cierto ahí estaba sentada en su silla de ruedas) y ahora ella y sus hijas los venden.

Sin duda este Santuario es un lugar muy visitado por creyentes y turistas, por lo que te invito a que lo visites cuando puedas y te des oportunidad de probar la gastronomía que puedes encontrar alrededor de templo, en los restaurantes y fondas. ¿Una tostada de pata? ¿Unos taquitos dorados? que pena que ya no pueda ofrecerte el pollo a la Valentina pero si te puedo platicar de el… en otro post asi que…¡esperalo!

No pueden irse de Guadalajara sin visitarlo

Y sobre el jardín… pues desgraciadamente como siempre sucede, gracias al «Progreso» al momento de construir la línea 3 del tren ligero, volvieron a «Remodelarlo» dejando una vil plancha de cemento y quitando todos los árboles que había, para mi ya no es jardín sino una simple plazoleta. Pero que esto no te desanime ¡tienen que visitarlo!.

Por hoy es todo te extiendo mi invitación a checar instagram o facebook para que veas todas las fotos que no puedo compartir en el blog pero sí en las redes sociales, No olvides seguirme.

Hasta luego y ¡NOS LEEMOS PRONTO!


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