Hoy me da cierto gusto platicarles un poco del mercado Felipe Ángeles ¿Por qué? , bueno porque estoy muy relacionada con este lugar. Parte de mi niñez la pasé paseando y jugando por los pasillos del mercado (Como un gran laberinto).

A pesar de que la vida me llevó por otros rumbos aún lo sigo frecuentando y es el lugar de donde surto parte de mis alimentos. Además que mis hermanas, sobrinos y cuñados siguen teniendo sus negocios en este mercado y obviamente depende de él.

Historia del mercado Felipe Angeles

Si me siguen en mis redes sociales ya habrán leído que este mercado estuvo ubicado en la calle de Manuel Acuña en el barrio del Santuario y si no es así… ¡pues ya te estas enterando!. Este mercado inició en la calle Contreras Medellín y Manuel Acuña pero se llamaba Mercado de San Diego. Ante la alta demanda y el poco espacio de este inmueble se toma la decisión de cambiarlo de lugar, así que lo mandaron hacia la colonia jardines de Guadalupe, justamente entre las calles Federación, Guelatao, Huertas e Industria. Y el 1 de septiembre de 1974 se inaugura con el nombre de «Mercado Municipal # 64 Felipe Ángeles» en honor de aquel revolucionario que luchó al lado del el general Villa.

La vida en sus alrededores

Yo nací en el año 1975 y viví en una casa justo frente a la puerta principal de este mercado (la casa era de dos pisos) nosotros vivíamos en la parte de arriba y mi mamá vendía Menudo en el piso de abajo. El mercado parecía que nunca cerraba o al menos esa sensación te da porque aunque las puertas estuvieran cerradas para los compradores algunas se mantenían abiertas para hacer la descarga de la «merca» de aquellos que tenían sus puestos dentro del mercado.

Esta fué mi casa

Recuerdo que las puertas se abrían a las 3:00 de la mañana y que obviamente el bullicio de la gente comenzaba a esa hora, «Chiflidos», gritos, el claxon de los autos y las ruedas de los diablitos subían conforme iba saliendo el sol. Tal vez piensen que era muy incómodo vivir ahí por el ruido pero no… bueno… no sé que opinen mis hermanas pero yo no escuchaba nada; me despertaba a las 6:00 de la mañana para bajar a «ayudar» en la menuderia (realmente estaba muy pequeña para hacerlo) y me sentaba o vagaba por el local viendo todo el movimiento de la zona.

En la esquina de Federación y Felipe Ángeles está aún la primaria a la cual asistí (Y padecí ¡La odie con toda mi alma!) en donde muchos de mis compañeros eran hijos de los locatarios del mercado, aquella gente trabajadora de la cual aprendí muchas cosas. Entre esas el levantarme temprano, trabajar duro y el modo de vender.

Recuerdo que desde el patio de la escuela se veía el mercado, las flores, los puestos de verduras que se ponen alrededor, los camiones cargados de naranjas, los vendedores ambulantes haciéndose presentes por si necesitabas una bolsa de esas que se hacían con costales y agarraderas de plástico. Un carro aquí, otro allá… ¡mucho movimiento!.

Pero ese caos desaparecía como a las 3:00 de la tarde justo cuando las puertas del mercado cerraban. Ese era el momento en que los locatarios comenzaban a barrer su pedacito correspondiente y salían con una bolsa de plástico llena de agujeritos para mojar el piso y barrerlo sin levantar tanta tierra (Aunque si pasabas por donde se vendían los chiles secos era común que salieras tosiendo de ahí) la aparente «calma» llegaba y todo para que en unas pocas horas todo volviera comenzar.

Dentro del mercado

Los locatarios son muy creyentes de la Virgen de Guadalupe y tienen una cuadro grande en una de las paredes del mercado a la que cada 12 de Diciembre acostumbran llevarle las mañanitas a la «Morenita como ellos le dicen y aunque se supone que el mercado no cierra, eso no es verdad, cada 12 de Octubre se cerraba para ir a llevar a la virgen de Zapopan hasta la basílica. (Creo que ya aumentaron un par de días más) pero… aunque el mercado cierre, los locales que están alrededor y que han hecho que el mercado crezca más de lo que se supone que es, ellos si abren y pareciera que ahí no pasa nada.

El segundo mercado más grande de la ciudad

Antes el mercado de abastos era el más importante de Guadalajara, pues de ahí se surtían todos aquellos de la zona metropolitana, pero ahora y gracias al crecimiento del Felipe Ángeles puedes encontrar precios iguales o mejores que en el de abastos, pues los productores entran ya directamente con los vendedores de acá y así los precios han mejorado compitiendo al menos en precio con el de abastos.

Está por demás decirte que aquí puedes encontrar fruta, cereales, chiles secos, verduras y hierbas, ¡todo de primera calidad!. Asi como desechables, plasticos, carnicerias, tortillerias, panaderias, pescaderias, abarrotes, cremerias y más. Aquí puedes encontrar de todo y lo mejor a precios muy buenos.

Yo trabaje aquí por muchos años con mi cuñado que vende cereales y semillas. En este lugar me enseñe a trabajar, a pesar, a vender, a empacar y alburear jajaja.

A escoger bien los frijoles para que no te los vendan viejos, a checar que estén firmes los jitomates y el maravilloso arte de saber seleccionar los aguacates, la sandía, la piña y el melón que son de las cosas más difíciles de escoger.
Y como te decía aunque ya no trabajo aquí cuando vengo me siento en casa, es inevitable sentirme así cada que escucho el «pasele Gùerita que va a llevar» o el » a parte de lastima ¿que le damos?» o saber que si algo se cae y se escucha un ruido fuerte todo el mercado va a unirse en una «rechifla».

Si quieres conocer la vida cotidiana de un Tapatio, comienza por sus mercado municipales y este es uno de los mejores y de los más concurridos. Bueno espero haber levantado un poco de tu interés y te invito a darte una vuelta por acá. No olvides seguir mis redes sociales y compartir el blog, por hoy es todo y ¡NOS LEEMOS PRONTO!


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