Aprovechando que andaba en el santuario de Guadalajara, decidí darme una vuelta por su barrio.

Historia del barrio del santuario

El barrio del Santuario comenzó a crecer en las inmediaciones del templo. Aquel que fray Antonio Alcalde mandó construir y que además aprovechando también decide construir una casas para la gente de pocos recursos, aquellas que les había mencionado en el post anterior las famosas «Cuadritas». 158 casas para ellos en donde vivían 576 personas. Fue la primer colonia de habitación popular en Guadalajara.

Pero esas casas ya no existen lo único que queda es la fachada de una de ellas, la del #576 de la Av. Alcalde, que ahora es un albergue y da alojamiento en su mayoría a aquellas personas que tienen un familiar en el hospital civil viejo y que por necesidad tienen que quedarse a vivir en la ciudad.

Me dieron oportunidad de entrar aunque sea al pasillo principal en donde hay en una de las paredes fotografías de lo que era el lugar antes de su remodelación en el año 1997. Una placa dedicada a la memoria de Fray Antonio alcalde, un enorme árbol al centro del patio que aún se conserva en pie y que aparece en las fotografías antiguas.

Eran 16 cuadras construidas en el siglo XVIII, que se destruyeron para dar paso a la «Modernidad», construidas con ladrillo de adobe y que duraron muchos años abandonadas, hasta que muchas de ellas se cayeron.

Dejando atrás la pérdida de semejante tesoro arquitectónico e histórico, pasamos a aquellos lugares que hacen este barrio «especial».

¿Porqué es tan especial el barrio del Santuario?

Uno es que en este barrio puedes encontrar a el ya mencionado Hospital Civil, el panteón de belén, el jardín botánico, el palacio federal, la casa del ferrocarril, el templo de belén, la casa de los perros, el mercado Alcalde y también es un barrio donde muchos personajes de esta ciudad pasaron o nacieron, cómo: Severo Díaz (Astronomo), Agustin de la Rosa (Protector de la niñez), Silverio García, y Agustin Yañez.

Aquí un ejemplo del contraste entre las fincas

Una colonia que conforme pasaba el tiempo la economía crecía, el barrio se iba expandiendo. Tanto así que para el siglo XIX en un intento por hacer al barrio menos comercial y más residencial, se comenzaron a vender terrenos a los ricos y hacendados quienes construyeron casas muy «Suntuosas» y se fueron a vivir a este barrio. Es por esto que en nuestros días puedes encontrar casas de una magnitud enorme con delicada o extravagante arquitectura al lado de una pequeña casa con modestos detalles.

Pollo a la Valentina.

En este barrio había una mujer que era conocida por preparar uno de los platillos más deliciosos y famosos de la ciudad. Valentina Santos Oropeza que ofrecia en su puestecito de comida «El pollo a la Valentina», se dice que era tan famoso que tanto Pancho Villa como Henry Ford tuvieron la oportunidad de probarlo.

El pollo a la Valentina estaba preparado con un adobo que ella hacía a base de chile chilacate dorado en manteca y bañado con una salsa de jitomate.
Se cree que su local estaba en la esquina de Liceo y Herrera y Cairo, frente al mercado Alcalde.

Aqui en Guadalajara se hace una salsa picante embotellada que al parecer debe su nombre a este famoso personaje del barrio del Santuario «La salsa Valentina».

El barrio en la actualidad

Actualmente este barrio va de la calle Jesús García por el norte, Joaquin Angulo (Por el sur), Coronel Calderon (Por el oriente) y González Ortega continuando por Zaragoza (en el poniente).

Sé que me quedo corta con todo lo que tiene este barrio, que merece la pena ser mencionado y visitado, a pesar de que tiene mala fama por ser también la zona en donde se venden medicina de manera ilegal, y que si quitamos ese tema el barrio es bastante tranquilo y muy peculiar.

Sobre leyendas de la zona e historias en el barrio… el que se lleva por mucho ese tema es el panteón de Belén, (aunque también la casa de los perros tiene la suyas pero esos ya son otros posts…)

Bueno me despido invitandote, como en el post anterior a que pruebes los buñuelos del Santuario, que visites las casas (hay algunas que están abiertas al público), a comer en sus puestos de comida económica o en los restaurantes que están alrededor del templo y sobre todo a disfrutar y conservar este barrio que tanta historia trae a Jalisco.

No olvides visitar mis redes sociales en donde tengo más fotos de este lugar.
Hasta la proxima y ¡NOS LEEMOS PRONTO!


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